FAMILIA NATURAL Y FAMILIA ESPIRITUAL

En los versículos del 31 al 35 del Capítulo 3 del libro de Marcos, la Biblia narra que vienen los hermanos y la madre de Jesús, y quedándose afuera, envían a llamarle. Entonces la gente que estaba sentada alrededor de él le dice: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan, a lo que Jesús les respondió: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, les dijo: He aquí mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

Ese pasaje de la biblia nos enseña que no sólo existe una familia natural, sino también una familia espiritual. En este caso Jesús habla de que quienes cumplen la voluntad de Dios, aquellos son su familia espiritual.

También se señala en la Biblia en los versículos 12 al 13 del primer capítulo del libro de Juan, que a los que reciben y creen en Jesús, Dios les da la potestad de ser hijos de él, los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Esto nos indica como pasamos a convertirnos en parte de esta familia espiritual, ya que al hacernos hijos de Dios, espiritualmente hablando, todos los hijos de Dios, se convierten en nuestros hermanos, a los cuales tenemos que amar conforme se precisa en los versículos 7 al 11 del capítulo 2 del libro 1 era de Juan: Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído desde el principio. Sin embargo, os escribo un mandamiento nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra. El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe a dónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos. En este pasaje de la Biblia, se puede apreciar como Juan se dirige a sus hermanos espirituales.

Pero, así como tenemos hermanos espirituales, también tenemos un Padre Espiritual. En el mundo natural, nuestro Padre es aquel que nos engendra carnalmente, igualmente en el mundo espiritual es el que nos engendra espiritualmente, y nos referimos a aquel que engendra en Cristo Jesús por medio del evangelio, a aquel que nos ama como un Padre y nos cuida como a un hijo en el proceso de desarrollo espiritual. En ese sentido podemos apreciar en la Biblia (versículo 15 del capítulo 4 del libro de 1era a los Corintios) como el Apóstol Pablo habla del Padre Espiritual, que es quien engendra en Cristo Jesús por medio del evangelio, indicándoles a sus hijos espirituales en Corintios, que él es su Padre Espiritual por que hizo esa labor, y que aunque tuvieran muchas personas que los cuiden no deben confundir a ellos con su Padre Espiritual.

Esta relación entre padres e hijos espirituales también se describe en el Antiguo Testamento, se narra en los versículos 6 al 14 del capítulo 17 del libro de Jueces, que en aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía, y había un joven de Belén de Judá, de la tribu de Judá, el cual era levita, y forastero allí. Este hombre partió de la ciudad de Belén de Judá para ir a vivir donde pudiera encontrar lugar; y llegando en su camino al monte de Efraín, vino a casa de Micaía, el cual le preguntó de donde venía, a lo que el respondió que era de Belén de Judá, y que iba a donde pueda encontrar lugar. Entonces Micaía le dijo que se quedara en su casa, y que sería para él su Padre y Sacerdote; y que le iba a daría diez siclos (moneda de aquel tiempo) de plata por año, vestidos y comida, y el levita acepto. Narra la Historia que le agradó al levita vivir con Micaía, y fue para él como uno de sus hijos.

En el Nuevo Testamente hay pasajes de la biblia que describen como Jesús se manifestaba a sus discípulos como su Padre Espiritual, narra la Biblia en el versículo 33 del capítulo 13 del libro de Juan, que Jesús se dirige a sus discípulos diciendo: Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Pero esta forma de dirigirse a los Hijos Espirituales, también fue utilizada por otros discípulos de Jesús; como el Apostol Juan, quien en su primera carta dirigida a los creyentes (Versículos 1 al 29 del capítulo 2 del libro 1 era de Juan) se dirige a ellos denominándolos cariñosamente hijitos, en consideración a que él se considera su Padre espiritual y ellos son os sus hijos espirituales.

Como conclusión debemos señalar que así como existe en el mundo material padres, hermanos e hijos, los que constituyen una familia natural, también en el mundo espiritual existe una familia espiritual, en donde hay padres, hijos y hermanos espirituales. Esta familia nace cuando recibimos a Jesucristo en nuestras vidas y nos hacemos hijos de Dios, no engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de la volunta de Dios, y debemos sentirlo así, amándonos unos a otros, así como Jesucristo nos amo al entregar su vida por nosotros, que Dios los bendiga hermanos míos.

Si quieres formar parte de esta familia te invito a que realices la siguiente oración:

"Padre que estas en los cielos, Dios eterno vengo hoy ante ti para pedirte que entres en mi corazón, te invito a que entres en mi vida, creo en mi corazón que tu enviaste a tu único hijo Jesús a la tierra para morir por mi en una cruz, y que su sangre limpia todos mis pecados y que el no solo murió sino también tu le levantaste de los muertos, te confieso que acepto al señor Jesucristo como mi señor y mi salvador de mi vida, te doy mi vida a ti señor Jesús, para que tu me cambies y sea mi vida para ti, y desde este momento ayúdame para que pueda servirte y amarte, hasta que tu me lleves en gloria.
Gracias Señor por tu salvación, gracias porque moriste por mi en una cruz, gracias porque diste tu vida por mi vida, y cargaste en ti todos mis pecados, todas mis enfermedades, todos mis castigos... gracias padre por enviar a tu único hijo por mi ... no tengo nada que darte solo mi vida ... y hoy te la doy a ti ... tuya sea la gloria, la honra y la alabanza.. en el nombre de Jesús. Amen."

Que Dios los bendiga.

Regresar

“Si eres trabajador y determinado podrás lograrlo, así de simple. No creo que hay una fórmula fácil de lograrlo.”

- Isabel dos Santos